🚪 Puerta y aforo

El número ya está publicado. Lo que falta es contarlo.

La capacidad habilitada de casi todos los locales bailables de la Ciudad es un dato público. Cuánta gente hubo adentro anoche no lo es. Un relevamiento propio sobre el registro oficial, y por qué el aforo se cuenta en vez de estimarse.

1 de agosto de 2026 7 min de lectura

Preguntale al de la puerta cuánta gente hay adentro. Te va a decir un número. Es un número honesto: el tipo lleva ocho horas parado ahí y tiene la mejor intuición del lugar. Pero ese número no está escrito en ningún lado, no se puede reconstruir al día siguiente y nadie puede verificarlo — ni él.

Nos pusimos a mirar cómo se controla el aforo de verdad en boliches, salones y eventos masivos. Y lo que encontramos no es lo que esperábamos.

La norma existe hace décadas, y es clara

La habilitación de un local fija una capacidad admitida, calculada por factor ocupacional sobre la superficie y los medios de egreso. Es un número concreto, escrito en un expediente.

Y no es un dato decorativo. La Ley 26.370, que regula el control de admisión y permanencia, prevé expresamente que el personal impida el ingreso «cuando la capacidad del lugar se encuentre al máximo autorizado» (art. 11, inc. f).

O sea: el número es obligatorio y hay que sostenerlo en la puerta, toda la noche. Lo que la norma no dice —porque no le corresponde— es de dónde sale el conteo.

Y ahí empieza el problema

En la práctica el conteo es un clicker, un talonario o el criterio del que está en la puerta a las tres de la mañana. Del lado del control, la fiscalización es una inspección puntual: alguien entra, mira y estima.

El problema no es la negligencia de nadie. Es que se le está pidiendo a una persona que lleve una suma mental durante ocho horas, con cola afuera, con gente que sale a fumar y vuelve, y con otra puerta funcionando al mismo tiempo. Ningún sistema serio se apoya en eso, y sin embargo este se apoya en eso.

Por qué el dron no lo arregla

La respuesta tecnológica de moda es medir densidad desde arriba: drones, cámaras cenitales, conteo por visión artificial. Sirve, y mucho, para multitudes al aire libre. Pero mide densidad promedio sobre una superficie, y el promedio miente.

Keith Still, uno de los que más estudió dinámica de multitudes, lo muestra con un ejemplo incómodo: una zona que promedia 1 persona/m² puede tener 2 personas en un metro y 0 en el de al lado. El aplastamiento no pasa en el promedio: pasa en el bolsón. Y el ángulo de la cámara distorsiona la densidad que ves.

Umbrales de densidad de multitudes: 2 a 3 personas por metro cuadrado rompe el flujo, más de 4 hay riesgo de aplastamiento, más de 5 la persona ya no se mueve sola.
Referencias de densidad. Fuente: G. Keith Still, dinámica de multitudes.

Pero hay algo más básico que ningún dron te da: el número. Te dice «está denso allá». No te dice cuántos entraron, cuántos salieron ni cuántos hay adentro ahora. Bajo techo, con luces y humo, directamente no te dice nada. Y el número es justo lo que la norma te exige sostener.

Cuando falla

En Itaewon, en 2022, murieron 158 personas en una calle sin organizador y sin ningún conteo. Recién después, con datos de antenas de telefonía, se pudo establecer que había más de 38.000 personas en el barrio esa noche. El dato existió siempre; simplemente nadie lo estaba mirando mientras pasaba.

Y acá lo sabemos de memoria: Cromañón estaba habilitado para 1.031 personas y esa noche había, según la causa, del orden de 4.500. Murieron 194.

No hay una lección tecnológica que sacar de esas dos noches. Hay una sola cosa en común que sí vale la pena decir: en ninguno de los dos casos existió, mientras estaba pasando, un número verificable de cuánta gente había adentro.

Fuimos a buscar el número, y estaba

Acá esperábamos encontrarnos con que la capacidad habilitada es un dato oscuro, enterrado en un expediente. Es al revés.

Bajamos el Registro Público de Lugares Bailables que publica la Ciudad de Buenos Aires en su portal de datos abiertos y lo contamos entero. Sobre los 168 locales del registro, 167 tienen su capacidad habilitada publicada — el 99,4 %. El único que no la tiene está dado de baja. Y en 166 de esos casos el número no es una estimación de nadie: surge de una disposición administrativa con número y fecha, la mayoría dictadas entre 2005 y 2011.

Sumadas, esas capacidades dan 129.109 personas. La mediana de un local es de 562. Hay 39 locales habilitados para más gente de la que estaba habilitado Cromañón, y 7 que superan las 2.000 personas.

Relevamiento propio: 167 de 168 locales del registro público con su capacidad publicada, 129.109 personas de capacidad agregada, 0 registros públicos de cuántos entraron.
Relevamiento propio sobre el registro oficial, datos al 1 de agosto de 2026.

Entonces el número existe, está firmado, está fechado y es público. Cualquiera puede consultarlo hoy, gratis, sin pedir permiso.

Lo que no existe en ningún lado es cuánta gente hubo adentro anoche. Buscamos en el mismo portal: hay un dataset con la capacidad de cada local y ninguno con su ocupación real. No hay registro público, ni privado ni verificable, de cuántas personas entraron. Está el techo y no está la medición.

Cómo se hizo este relevamiento. Fuente: Registro Público de Lugares Bailables y Eventos Masivos, Agencia Gubernamental de Control (GCBA), publicado en Buenos Aires Data bajo licencia CC-BY-2.5-AR. Se descargó el CSV oficial el 1-ago-2026 (última actualización declarada por el portal: 1-jun-2026) y se contaron las 168 filas del registro, sin muestreo ni recortes.

Se considera «capacidad publicada» cuando el campo trae un entero de personas; se normalizó un 400 poersonas, que es un error de tipeo del origen y no un dato faltante. El registro incluye locales con inscripción vigente y otros vencidos o dados de baja: el agregado de 129.109 personas es sobre el padrón completo (el subconjunto con inscripción renovada u otorgada en 2025-2026 son 72 locales y 66.215 personas). La búsqueda de datos de ocupación real se hizo sobre el mismo portal, el mismo día.

No se nombra ningún local. El archivo trae nombres y domicilios; acá se reportan solo agregados. Tampoco se publica el estado administrativo de ningún local individual: no tenemos forma de verificarlo y no es lo que este relevamiento vino a mirar.

Qué se puede hacer hoy, sin esperar una ley nueva

Este es el punto donde entra lo que hacemos nosotros, y lo escribimos con cuidado porque es fácil exagerar. Lo que armamos en GVenue no es sofisticado. Es aburrido, y esa es exactamente la gracia:

Todo eso corre en el celular del que está en la puerta. Sin molinete, sin lector propietario, sin dron. Si querés ver cómo queda en un caso concreto, está en las fichas de discotecas y boliches, salones de eventos y teatros.

Lo que esto NO resuelve

Es la parte más importante del artículo, así que va con todas las letras.

El sistema no fija la capacidad ni la verifica. Ese número lo carga el venue y sale de su habilitación. No hay integración con ningún padrón: si está mal cargado, el conteo es impecable sobre un número equivocado. Que el registro de la Ciudad publique las capacidades no significa que un software las valide contra él — hoy nadie lo hace.

Contar no ordena la sala. Si 400 personas se amontonan frente a la cabina, el total está perfecto y el riesgo está igual. Eso se resuelve con diseño de sala, sectorización y medios de egreso, no con software.

Y el sistema no cierra la puerta solo. No hay un corte automático al llegar al tope: muestra el número, la decisión sigue siendo de una persona.

Contar no ordena la distribución de la gente adentro: eso es diseño de sala, sectorización y medios de egreso.

Por último, algo que no es un detalle: el que cumple con la habilitación es el venue, no el proveedor de software. Lo que un sistema puede aportar es el dato con el que el venue demuestra lo que hizo. Cualquiera que te venda otra cosa te está vendiendo una promesa que no puede cumplir.

La pregunta que dejamos abierta

La potestad de controlar existe. La norma existe. La capacidad está publicada. Lo único que falta es el conteo, y hoy es técnicamente barato: un teléfono en la puerta.

Así que la pregunta no es tecnológica, es de criterio, y no la podemos contestar nosotros:

¿Qué tendría que registrar un local, y en qué forma, para que su conteo de aforo sirva como prueba ante una autoridad?

Hoy esa definición no existe. Y sin ella cada uno hace lo que le parece: unos cuentan bien, otros estiman, y ninguno de los dos puede demostrarlo. El sector no necesita una tecnología nueva. Necesita saber qué se le va a pedir.

Si alguien del lado del control tiene una respuesta, o una idea de por dónde debería ir, la leemos con todo gusto. Es la conversación que falta.


Fuentes. Registro Público de Lugares Bailables — Buenos Aires Data (AGC-GCBA). Ley 26.370, art. 11 inc. f — InfoLeg. Densidad de multitudes — G. Keith Still. Itaewon 2022, las +38.000 personas establecidas con datos de red — PLOS One.

GVenue

Software operativo para venues: boletería, puerta con aforo contado, barra y el informe de la noche. Probalo sin instalar nada.

← Todas las notas