En Capital el público compara antes de comprar y no perdona una cola de veinte minutos. Acá el sistema no es un lujo: es la diferencia entre llenar y quedarte con la mitad.
Transferencia y USDT: el 100 % liquidado en menos de 24 h hábiles. Tarjeta: directo a tu Mercado Pago en el momento de la venta. El cargo de servicio lo paga el comprador, así que vos recibís el valor completo de la entrada.
Sin app que instalar y sin hardware obligatorio: la cámara valida y sale verde, amarillo o rojo. Molinetes y lectores se integran si ya los tenés. Plan B por DNI cuando hace falta.
Pantalla pública de aforo para seguridad, y al cierre el informe con recaudación por categoría, por origen y por RRPP, con la demografía de quién entró.
El que compra elige su lugar sobre el plano de tu salón, y ese lugar se vende exactamente una vez. Sirve igual para una disco con VIP que para un teatro con butacas numeradas.
Insumos, recetas y costo por trago, promos y happy hour por franja, y auditoría de merma. La plata de la barra es 100 % tuya: GVenue no cobra nada sobre la barra.
Cada RRPP con su portal, su link y su comisión en vivo. Sabés quién vendió qué sin pedirle a nadie que te pase un número.
La noche de CABA tiene una característica que le cambia la operación a cualquiera que trabaje ahí: es la plaza más competida del país y el público compara antes de comprar. No es un detalle de marketing — decide cuánta gente entra junta, cuántas manos hacen falta en la puerta y en qué momento de la semana se juega la recaudación.
En Capital pasa algo que en el resto del país es raro: el mismo local hace tres noches distintas por semana, con públicos que no se cruzan, precios distintos y a veces sectores habilitados distintos. Manejar eso con un sistema pensado para «un evento por vez» obliga a rehacer la configuración cada vez, y ahí es donde se cuela el error que se paga en la caja.
La otra particularidad porteña es la densidad de la oferta: el que va a salir compara tres o cuatro opciones en el teléfono antes de decidir, y la mayoría de esa decisión pasa por si puede comprar rápido y sin registrarse. Una landing de evento que carga lento o que pide crear una cuenta pierde gente que ya había decidido ir.
GVenue se desarrolla adentro de clubes que están operando: cada función nace de un problema real de una noche real y se corrige a la semana siguiente, con el club funcionando. Por eso el cajero no puede tipear un precio, el aforo se cuenta en vez de estimarse y la caja se arquea contra lo que se contó. Y por eso la barra no paga comisión: lo que factura GVenue es el servicio sobre la entrada, y lo que vende la barra es del club, entero.
Sin setup ni mensualidad. Configurás tu evento en minutos y la plata es tuya, sin que GVenue la retenga.