GV Resto · para restaurantes, confiterías y cafés

El sistema para tu restaurante: carta con QR, comanda en cocina y costo real por plato

La carta, el pedido y la cocina en la misma pantalla. El cliente pide desde el QR de la mesa, la comanda cae en cocina con su reloj y cada plato descuenta los ingredientes que usó. Al cerrar el día ves venta, costo de mercadería y lo que quedó — no sólo cuánto facturaste.

DisponibleUSD129/mesPRO 189 · todo incluido

Lo que hoy te complica — y cómo lo resolvés con GVenue

Se te va la mercadería y no sabés por dónde
Cada plato descuenta sus ingredientes por receta, con depósitos por sector y conteo físico de apertura y cierre. Si al cierre faltan cuatro kilos de lomo, la auditoría de merma te lo muestra en pesos —a costo y a precio de venta— en vez de dejarte con la sospecha.
Sabés cuánto facturaste, no cuánto ganaste
Cargás la receta del plato una vez y el sistema calcula su costo real y su margen. El informe del día es venta menos costo de mercadería: lo que ganaste de verdad, con el impacto de las promos y de lo que compraste.
La comanda se pierde entre la libreta y la cocina
El pedido cae en la pantalla de cocina apenas se confirma, con mesa, hora y estado. Cada comanda arranca con «Empezar» y su cronómetro, así medís el armado y no la cola. Si se cancela, el stock vuelve solo.
La mesa queda ocupada esperando que aparezca el mozo
Desde el QR de la mesa el cliente pide, ve su cuenta en vivo mientras consume y pide la cuenta con la propina sugerida. Y si prefiere hablar, llama con un toque: atención, carta, cuenta o cargar créditos.

Todo en un solo sistema

La jornada del día se abre sola

Cargás el horario semanal del local una vez y listo. La jornada del martes nace sola cuando el primero abre la caja, el KDS o una mesa — no hay que acordarse de crearla, y un local que abre 300 días al año no carga 300 jornadas a mano.

Carta digital con QR por mesa

Un QR por mesa con tu carta y tus precios. Editás una carta entera sin que salga a la venta y la aplicás cuando querés: los precios se copian a la carta activa en una sola transacción, y el sistema te avisa qué producto quedó sin cubrir.

Pedido desde la mesa, o desde el mozo

El cliente elige y confirma sin instalar nada ni loguearse, con verificación por los últimos cuatro dígitos del DNI. El mozo toma exactamente el mismo pedido desde su celular cuando la mesa prefiere hablar con una persona.

Comanda separada: cocina lo suyo, barra lo suyo

Una milanesa y dos cervezas son un solo pedido para el cliente —un número, un ticket, una cuenta— y dos trabajos distintos en pantalla. El ruteo se define por categoría, no plato por plato: cargás 200 platos y no taggeás 200 veces.

Cuenta abierta por mesa

La mesa consume primero y paga al final: el saldo acumula el consumo movimiento por movimiento y siempre cierra contra la suma, con la sesión bloqueada en la misma transacción. Efectivo y Point, sin cobros duplicados. La propina queda registrada por mozo y no toca el saldo, porque es plata del staff.

Cada mozo ve sólo sus mesas

El rango se asigna por jornada: el que hace el salón el martes puede hacer la terraza el sábado, y el rango de anoche no se arrastra a hoy. Cada uno abre su pantalla y ve sus mesas con lo que debe cada una, si la mesa llamó y qué pedidos le faltan salir. El consumo se imputa a la mesa que atiende; la propina, a quien la recibió.

Dividir la cuenta en partes iguales

Un toque y la cuenta se reparte entre los que sean, hasta cincuenta. El ticket canta cuánto le toca a cada uno <em>y el resto</em>: tres personas sobre $10.000 pagan $3.333,33 y sobra un centavo — si el ticket no lo dice, la caja recibe de menos y el arqueo cierra mal. El saldo de la mesa no se toca: es un rótulo, no un segundo número para discutir.

Stock por receta y costo del plato

Insumos con rendimiento, recetas, depósitos por sector, órdenes de compra, traslados y conteo desde el celular. Comprás por kilo y vendés por plato: el descuento lo hace la receta, no una planilla. La caja abre con el monto contado y cierra con arqueo.

En camino — lo que todavía no está

Preferimos decirlo acá y no el primer día de servicio. Estas dos están diseñadas y priorizadas, pero hoy no las podés usar, y por eso tampoco se cobran. Todo lo de arriba sí: está en producción.

Próximamente

Menú del día por franja horaria

Las cartas por día ya existen y se aplican a mano. Falta que el ejecutivo de 12 a 15 entre y salga solo por horario. Va con cuidado: una carta aplicada a destiempo cobra mal toda una jornada.

Próximamente

Reservas de mesa online

Que el cliente reserve desde la web y la mesa quede bloqueada esa franja. Hoy la reserva se anota afuera del sistema.

GV Resto vs. el POS gastronómico de siempre

Con GV Resto

  • Tarifa plana mensual por local, sin porcentajes sobre lo que vendés.
  • Carta con QR, comanda de cocina y pantalla de comandas: incluidas en el plan base.
  • Corre en el celular o la tablet que ya tenés, sin hardware propietario.
  • PRO · el stock baja por receta: comprás por kilo, vendés por plato y la merma sale en pesos.
  • PRO · el comensal pide y paga desde su celular con el QR de la mesa.
  • Si además hacés eventos, es el mismo sistema: una sola cuenta, un solo cierre.

POS gastronómico tradicional

  • Licencia cara, y cada módulo que sumás se paga aparte.
  • La carta con QR la contratás a un tercero, y no habla con tu stock.
  • Terminales alquiladas o hardware propietario que no elegís vos.
  • Stock por producto: el kilo de lomo no baja cuando vendés el plato.
  • Para que el comensal pida solo, otro proveedor más.
  • Para eventos o barra necesitás otro sistema, y después cruzás planillas a mano.

Un restaurante no trabaja como un boliche

GV Resto y GV Barra son el mismo motor: el catálogo, las recetas, los costos, el stock, el conteo, la merma, las promos, los combos, las cartas, la pantalla de cocina, la caja, el arqueo y el informe del día son literalmente el mismo código. Lo que cambia es la unidad de trabajo.

En un boliche la unidad es la noche: una fecha, una caja, un corte, y el bartender despacha consumición por consumición contra reloj. En un restaurante la unidad es la mesa: se abre, se le va sumando, se divide si hace falta y se cierra cuando la gente se va — y el local abre todos los días, al mediodía y a la noche. Por eso GV Resto trabaja sobre jornadas operativas, una jornada del martes sin evento ni entradas de por medio, y no sobre fechas de espectáculo.

Eso no es una promesa de diseño. La jornada operativa está en producción desde agosto —hoy la usa un club nuestro para las noches en que abre sin vender una sola entrada— y desde el horario semanal del local se abre sola todos los días. Y las miles de ventas de barra que el sistema lleva registradas no estuvieron atadas a ninguna entrada: la barra nunca necesitó la ticketera para cobrar. El motor está probado con plata real; lo que GV Resto agrega es el encuadre de salón.

Cuánto cuesta y por qué hay dos formas de contratarlo

GV Resto sale 129 dólares por mes por local, facturados en pesos al cambio oficial del día. Es tarifa plana: no hay porcentaje sobre tu venta, y la recaudación del salón es cien por ciento tuya.

Si tu local ya opera con GVenue y tiene el módulo de barra, sumás el servicio de mesa como add-on y llegás al mismo número. Si nunca viste un evento en tu vida y sólo querés el restaurante, contratás GV Resto suelto. Las dos puertas valen exactamente lo mismo a propósito: es el mismo producto, y un precio distinto según por dónde entrás sería una diferencia que después hay que explicar.

Ese plan base trae la carta, la venta, la comanda de cocina con su pantalla, el cierre de caja y el informe del día. Si además querés el costo real de cada plato, el stock por depósito con la merma en pesos y el QR para que el comensal pida y pague desde su celular, eso es <strong>GV Resto PRO</strong>: 189 dólares por mes, todo junto. Sueltos esos tres suman 218, así que el PRO descuenta 29 — y es el plan que la mayoría de los restaurantes termina necesitando.

Lo decimos así de claro a propósito: el plan base no trae recetas ni control de merma ni el pedido desde el celular del cliente. Preferimos que lo sepas ahora y no cuando ya estés operando.

Qué necesitás para arrancar

Un celular o una tablet con internet, y tu carta con precios. Lo que lleva tiempo no es el sistema: es cargar los platos con sus recetas, porque ahí es donde nace el costo real. Podés arrancar sólo con la carta y los precios —esa misma tarde ya cobrás y cerrás caja— y sumar recetas, costos y stock cuando quieras afinar el control.

No hace falta comprar nada. Corre en el navegador, sin instalar aplicaciones, en el aparato que ya tenés en el salón.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta GV Resto?
Hay dos planes, los dos con tarifa plana mensual por local y facturados en pesos al cambio oficial del día, sin porcentajes sobre tu venta. <strong>GV Resto</strong>, 129 dólares: carta, venta, comanda de cocina con su pantalla, cierre de caja e informe del día. <strong>GV Resto PRO</strong>, 189 dólares: todo lo anterior más el costo real por plato con recetas, el stock por depósito con control de merma, y el QR de mesa para que el comensal pida y pague desde su celular. Si tu local ya usa el módulo de barra de GVenue, sumás el servicio de mesa como add-on y llegás al mismo precio — las dos formas de contratarlo valen lo mismo.
¿Qué NO trae el plan de 129?
No trae recetas con costo por plato, ni stock por depósito con auditoría de merma, ni el QR para que el cliente pida y pague desde su celular. Esas tres van en GV Resto PRO (189) o se suman de a una si preferís. Con el plan base cobrás, cerrás la caja y ves la venta del día: lo que no vas a ver es el costo de mercadería ni cuánto se te fue en merma.
¿Necesito comprar tablets para los mozos?
No. Funciona en el navegador del celular del mozo, sin instalar nada. Si ya tenés tablets en el salón, andan igual. Para la pantalla de cocina alcanza con cualquier tablet o monitor con navegador.
¿Y si el cliente no quiere pedir con el celular?
El mozo toma el pedido en la misma pantalla y la mesa nunca se entera de que había un QR. El QR es una opción, no una condición: el sistema funciona completo aunque ningún cliente lo use.
¿Qué pasa si se corta internet en medio del servicio?
La venta sigue: GV Offline viene incluido con el módulo de barra y deja cobrar en efectivo con la carta y los precios que ya estaban cargados, avisando en pantalla que está sin red. Cuando vuelve la conexión, lo pendiente sube solo, y la caja no deja cerrar mientras quede algo sin subir.
¿Se puede usar junto con GV Barra?
Es el mismo sistema. Un local que de día es café y de noche es bar trabaja por mesa y por consumición sobre el mismo catálogo, el mismo stock y el mismo cierre de caja. No son dos programas que después hay que cruzar a mano.
¿GVenue emite la factura fiscal?
No. GVenue arma el ticket de la mesa y el detalle del consumo, con su cierre y su informe del día. La factura fiscal la sigue emitiendo el sistema que ya usás para eso.
¿Puedo verlo funcionando antes de contratar?
Sí. Hay una demo disponible sin clave para recorrer el sistema completo. Y si nos pasás diez platos de tu carta con sus recetas, te mostramos el cierre del día con tus propios números.

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