Córdoba tiene las dos noches: la universitaria que no para en todo el año y la de temporada en las sierras. Son públicos distintos y casi nunca se manejan con el mismo esquema.
Transferencia y USDT: el 100 % liquidado en menos de 24 h hábiles. Tarjeta: directo a tu Mercado Pago en el momento de la venta. El cargo de servicio lo paga el comprador, así que vos recibís el valor completo de la entrada.
Sin app que instalar y sin hardware obligatorio: la cámara valida y sale verde, amarillo o rojo. Molinetes y lectores se integran si ya los tenés. Plan B por DNI cuando hace falta.
Pantalla pública de aforo para seguridad, y al cierre el informe con recaudación por categoría, por origen y por RRPP, con la demografía de quién entró.
El que compra elige su lugar sobre el plano de tu salón, y ese lugar se vende exactamente una vez. Sirve igual para una disco con VIP que para un teatro con butacas numeradas.
Insumos, recetas y costo por trago, promos y happy hour por franja, y auditoría de merma. La plata de la barra es 100 % tuya: GVenue no cobra nada sobre la barra.
Cada RRPP con su portal, su link y su comisión en vivo. Sabés quién vendió qué sin pedirle a nadie que te pase un número.
La noche de Córdoba tiene una característica que le cambia la operación a cualquiera que trabaje ahí: convive la noche universitaria de todo el año con la de temporada en las sierras. No es un detalle de marketing — decide cuánta gente entra junta, cuántas manos hacen falta en la puerta y en qué momento de la semana se juega la recaudación.
Córdoba es de las pocas plazas donde un mismo dueño maneja dos noches con lógicas opuestas: la universitaria de la capital, que es constante y se sostiene sobre el público que vive ahí, y la de las sierras, que es estacional y vive del que llegó esta semana. La primera se planifica con datos históricos; la segunda, con lo que está pasando ahora.
Esa diferencia se ve sobre todo en la barra. En la noche universitaria el consumo es previsible y el stock se puede planificar; en temporada se agota lo que nadie esperaba y sobra lo que se compró de más. Tener el consumo real por insumo, noche por noche, es lo que convierte esa sorpresa en una compra mejor la semana siguiente.
GVenue se desarrolla adentro de clubes que están operando: cada función nace de un problema real de una noche real y se corrige a la semana siguiente, con el club funcionando. Por eso el cajero no puede tipear un precio, el aforo se cuenta en vez de estimarse y la caja se arquea contra lo que se contó. Y por eso la barra no paga comisión: lo que factura GVenue es el servicio sobre la entrada, y lo que vende la barra es del club, entero.
Sin setup ni mensualidad. Configurás tu evento en minutos y la plata es tuya, sin que GVenue la retenga.