Un balneario no vive de vender entradas: vive de la carpa, del estacionamiento y de la barra, todos los días de la temporada. Por eso GV Beach no se cobra por ticket — es una licencia de temporada, y la carpa, la sombrilla, el estacionamiento y la barra siguen siendo 100 % tuyos, sin un peso de comisión. Tu playa de estacionamiento se dibuja plaza por plaza, como es. Y cuando en la arena se cae internet, la barra sigue vendiendo.
Sectores dibujados sobre el mapa, precio por sector, capacidad y consumiciones incluidas por carpa. El generador llena un sector completo de una vez; el estado se ve en vivo durante el día.
Recetas con costo real derivado del insumo, stock por depósito, conteo de apertura y de cierre desde el celular y auditoría de merma botella por botella. Es lo que ninguna plataforma del rubro te da.
Sin conexión sigue cobrando y sube sola al volver la señal. Si se cortó la luz o murió la tablet, se carga por totales al cierre. Ya se usó en producción, no es una promesa.
El cliente carga saldo y consume contra su documento. Sin comprar pulseras, sin devolverlas y sin contarlas. Lo que no consumió puede volver como crédito para la próxima fecha en vez de terminar en un reclamo.
Llamado desde el teléfono del cliente con el motivo, cuenta de la carpa en vivo, acompañantes cargados y aviso de arribo para el invitado que hay que recibir.
Varios operadores escaneando en simultáneo en distintos accesos, con un único contador en vivo y el VIP contado aparte. Pantalla pública con adentro, remanente y capacidad en números grandes para seguridad y municipio, sin datos personales a la vista.
Sectores con su nombre y su referencia («portón del fondo», «al lado de los médanos»), cada plaza dibujada con la forma y la rotación del vehículo que entra, y las accesibles marcadas. El filtro por tipo de vehículo TRABA la venta, no la esconde: una camioneta no compra un lugar de moto. Precio por sector, cupo propio y la recaudación separada del resto.
Si una familia compra cuatro cocheras, son cuatro QR con cuatro patentes: el auto vive en la plaza, no en la compra. Lo carga quien tiene el auto —al pagar nadie sabe todavía qué vehículos traen los demás— y se puede corregir hasta que entra. En el portón el operador coteja la patente contra la plaza, y el símbolo de accesible cuelga de la patente correcta. También se venden lugares sueltos en el portón, sin compra previa.
Guardarropa con percha automática y retiro por QR o DNI, y el staff fichado desde el mismo lector con el costo real de la jornada.
Preferimos decirlo ahora y no en enero, con el balneario lleno.
Ojo que no es lo mismo que el piso de temporada, que es lo que vos nos pagás a nosotros. Esto es lo que el bañista te paga a vos: hoy la carpa se alquila por fecha —una fecha, una carpa, un precio— y reservar la misma carpa para los tres meses todavía no está modelado; se maneja aparte. Si es tu caso central, decilo en la primera charla y lo vemos con tu calendario en la mano.
Es la contra honesta del saldo por documento: en una barra a full, un tap gana. Lo que ganás a cambio es no comprar ni administrar miles de pulseras, y no pagar un porcentaje del consumo.
Licencia de temporada de USD 449 por mes, cuatro meses. La carpa, el estacionamiento y la barra siguen siendo 100 % tuyos, y la plata de las entradas entra en tu cuenta sin que GVenue la retenga.