Cada plaza numerada, con su zona y su precio
El playón queda dibujado en filas, como es de verdad: cerca del acceso, centro, fondo, camionetas y motos, cada zona con su precio. Las plazas ♿ quedan protegidas. Cada plaza vendida lleva la patente de su auto, y el plano muestra cuáles ya están ocupadas. Elegí tu vehículo y tocá cualquier plaza.
Elegir la plaza como una butaca, con la patente de tu auto
El cliente ve el plano al comprar, toca su plaza —o «✨ Elegí por mí»— y paga. Recibe el QR de su auto con la plaza exacta. La patente queda en esa plaza: si compra tres, cada QR lleva su propio auto.
El playero con el celular, y la ocupación en vivo
El playero elige si está marcando entradas o salidas y escanea el QR del auto: ve la plaza, la patente y el titular para cotejar con el auto que llega. Un QR que ya entró no se cuenta dos veces. Sin batería, lo busca por DNI; al que llega sin comprar le vende el lugar en la puerta. Tocá un auto de la fila.
El mismo número lo ves en el panel y en la pantalla pública de aforo en vivo, la que se deja en una tablet en la puerta para la inspección. La recaudación en puerta es efectivo del lugar y queda para el cierre de la noche.
Lo que todavía no hace
Preferimos decirlo ahora y no con la fila de autos en la calle.
No cobra por hora
El precio es por plaza y por fecha, según la zona, y el lugar que se vende en la puerta tiene un precio fijo. Una tarifa por hora o por estadía, con ticket al salir, todavía no está.
Cada jornada es una fecha
El parking se abre por fecha: la noche de un evento o la jornada de tu playón. Un estacionamiento de todos los días carga cada jornada como una fecha con su cupo y sus plazas a la venta.